dissabte, 2 de juliol de 2016

Conflictos entre Herman@s. ¿Se pueden evitar?

Miro ahora mismo en 2 de mis 3 hijos. Mientras el de 10 años está tocando el piano, el de 2 años intenta una y otra vez tocar con él. El grande no quiere que le toque el piano y se enfada. Se lo dice muy enfadado y utiliza un vocabulario y unas maneras que me incomodan. A mí, como adulta y como madre. Entonces intervengo.

Me acerco y no me olvido de contenerlos un poco (primero abrazando ligeramente con las manos al pequeño. Después presionando suavemente las piernas del grande). El mayor señala dolido una tecla del teclado, sin mirarme. La tecla está manchada de chocolate. Le pregunto: "¿crees que le podríamos pedir a tu hermano que lo limpie?" Él afirma con la cabeza.

Le muestro la mancha a mi hijo pequeño y seguidamente le propongo limpiarlo. Él afirma con la cabeza. La acompaño en la operación, y, pasados ​​unos 5 minutos, podemos terminar la operación de limpieza.

Mi hijo mayor sigue tocando, y el pequeño se entretiene un rato con otra cosa.


Al cabo de un rato, mi hijo mayor pone el ventilador de casa y el pequeño también se interesa, esta vez desde la distancia. El pequeño se da cuenta que el piano está libre. Y a tocarlo va.

Enseguida que se oye una nota, el mayor se le acerca. Y le abraza para sacarlo. Incluso le da un beso.


Hasta la próxima ... :)


Esta es una del centenar de situaciones que se viven en casa, entre mis 3 hijos (de 10, 6 y 2 años). Y la respuesta a la pregunta del enunciado es: no, no se pueden evitar, pero se pueden acompañar sin pensar que son un problema, sino una oportunidad.

Esto que os digo no es sencillo, porque en el día a día, sí pueden llegar a ser una incomodidad, los conflictos entre hermanos / as (los conflictos en general también, pero ahora nos centramos en los que suceden entre hermanos / as) . Y no es sencillo tampoco porque la acción automática a menudo nos lleva a reaccionar con la misma cosa que nos incomoda: un grito con un grito, un abuso con un abuso, una amenaza con una amenaza, ... Y el ejemplo del padre o la madre es el que más se integra, en nuestros hijos e hijas.
No me siento menos que otr@, cuando digo que a mí también me pasa. Yo también uso el automático a veces. Soy madre, no una máquina. Y mis hijos / a saben que me equivoco, y cuando estoy más tranquila puedo expresarles que me ha sabido mal y que otro día buscaré otra manera. Por tanto, los muestro también que equivocarse no es "ser malo" sino que "lo hemos probado y no ha salido como nos hubiera gustado.", Y lo mejor de todo: "somos capaces / as de darnos cuenta y cambiarlo en el futuro".

Y aquí viene lo que a mí más me ha funcionado: Dar espacio. Espacio de tiempo y de lugar. Antes de reaccionar con el "automático" observo unos segundos (o minutos, según la situación. Si considero que hay un peligro no me espero, eh ?!;). Y no me acerco si no considero que debo reaccionar.
A veces no hace falta ni que diga nada. Tan solo que vean que los veo. Los miro. A veces tan solo los consuelo cuando lloran, sin hablar yo, dándoles espacio para que saquen su voz, con sus propias palabras. 
Está siendo todo un aprendizaje! Todavía tengo mucha práctica por delante!!

Deseo os haya gustado lo que he compartido hoy.
Compartiremos esto y todos los temas que os interesen en las conVIVENCIASfamiliares de verano, del 1 al 7 de Agosto.


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